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miércoles, 29 de septiembre de 2010

Mi primera vez

Si habéis abierto la página porque os pensabais que iba a hablar de mi primera vez de... ya me entendéis. Lo siento, os voy a decepcionar, pero dejarme que os diga algo: ¡Mentes sucias! jajajajajaj.

Todo tiene una primera vez, que sí, para eso también. Pero hoy he tenido una primera vez al volante. Hace un año que me saqué el carné de coche y todavía llevaba esa L en el maletero. En efecto, ha pasado más tiempo en la bandeja trasera que puesta ¿No pueden inventar L con ventosas más potentes? Era imposible tenerla en su sitio, porque al cerrar el maletero se caía, así que me dije "a la porra" y la llevaba tumbadita para que no se cansara. Esta semana he dejado de ser novata, pero hasta hoy no me he podido poner a 120 Km./h. Se me ha acelerado el corazón y cuando me he puesto a la velocidad he pensado "¿Ya está?" Esta primera vez no ha sido como me lo imaginaba.

Tampoco lo fue mi primer beso, aunque lo recuerdo con cariño. Hay tantas primeras veces que son emocionantes... mi primera bici, la primera muñeca que pude escoger yo, mi primera proposición de beso, mi primer amor, mi primera relación, mi primera boda, vale, mi única boda, mi primer embarazo, mi primer parto, el primer paso de mis hijos, la primera palabra de mis hijos, el primer día de cole de mis hijos, el primer día que me puse delante de un volante, la primera vez que vi crepúsculo... soy una incondicional.

Hay tantas primeras veces en esta vida que la hacen emocionante que me gustaría recopilar esas vivencias y emociones. Hoy no soy novata, aunque he tenido una experiencia de primera vez. ¿Vosotros qué primera vez recordáis con más cariño?


martes, 28 de septiembre de 2010

Hochata pa' los problemas

No es la primera vez que os digo que tuve que hacer un examen para poder cobrar mi prestación económica. Como no me conceden becas para el comedor de los niños y la asistenta social no ha tramitado la beca para la guardería porque se le ha traspapelado nuestro expediente, es el único dinero que puedo ingresar porque no me puedo permitir trabajar ya que pagaría del sueldo de mi marido por trabajar fuera de casa. En fin, a lo que iba. Cuando por fin entregué mi diploma me llama la orientadora, muy amable la chica, que me había olvidado de sellar el paro y que me habían dado de baja. En fin, que iba a perder el poco dinero que me entraba. 
Me entró el pánico. Llamé como unas seis veces al INEM, al 012, entré en la Web... y no obtuve respuesta. Al final me di de alta telemáticamente y desconecté hasta hoy. 

Es algo que estoy intentado aprender. A veces no merece la pena preocuparse por algo del que no puedes hacer nada. Hay una frase que dice.
SI UN PROBLEMA TIENE SOLUCIÓN ¿PARA QUÉ PREOCUPARSE? Y SI NO LA TIENE... ¿PARA QUÉ PREOCUPARSE?

Es un proverbio chino, creo, y tiene una verdad enorme tras sus letras. Intenté pasar el fin de semana lo mejor que pude, rodeada de familia y amigos sin pensar en el dinero, porque en fin de semana yo no podía hacer nada, lo que pude hacer lo hice el viernes y hasta hoy era inútil tener mi mente ocupada en una preocupación que no podría resolverse hasta hoy.

Hoy he ido al INEM y me han dicho... "este mes cobrarás, el mes que viene... puede que sí, puede que no, tendrás que esperar una carta"
A lo que me he dicho "vale, ahora el asunto ya no está en mis manos, por lo que debo hacer la espera lo menos angustiosa posible" y me he ido a comprarme una horchata junto con unos pañales.

Ahora estoy escribiendo esto con la horchata en el escritorio. Está buenísima. En estos momentos es en lo único que tengo que pensar. El cobro del dinero no está en mi mano, pero la horchata sí. 

Así que ¡Bon profit! ¡Un brindis por vosotros!

domingo, 26 de septiembre de 2010

¿Mala suerte?

Hoy me ha pasado algo curiosísimo. Resulta que mi marido y yo estábamos trabajando en el "jardín" construyendo un emparrado para el par de parras que tenemos. El cielo estaba despejado, hacía un sol radiante... excepto justo encima de nuestras cabezas. Sobre nuestra urbanización se había instalado la única nube negra de todo el cielo. "¿No será capaz de llover, verdad?" pensé. Y efectivamente se puso a llover.  Me giré a mi marido y me quejé: "¿Será posible que seamos tan desgraciados como para que se ponga a llover la única nube negra que hay en el cielo y que ésta esté justo encima nuestro?" A lo que mi marido respondió: "Mira el cielo".

Alcé los ojos y vi lo más maravilloso que había visto en directo: una lluvia de diamantes. Las gotas de agua se reflejaban con el sol que lucía desde el oeste y las hacían relucir destellantes como piedras preciosas. Con aquel sol y con la lluvia sabía que podría aparecer un arco iris, por lo que mantenía mi vista al cielo esperando el milagro. Más tarde un doble arco iris apareció en el cielo y toda la familia nos quedamos contemplándolo bajo un cielo que había parado de llover. Los niños alegres, los padres también...

Y yo que había dicho que éramos desgraciados... ha sido el paisaje más bonito que he visto. Y es que a veces hay que sufrir un pequeño inconveniente para disfrutar de un bien mayor. No todas las dificultades tienen que ser negativas. Tal vez aquella por la que estés pasando sea como mi nube negra encima de mi cabeza. Yo he sufrido la lluvia, pero también he disfrutado de una lluvia de diamantes y un arco iris doble.  Aquellos que han disfrutado de su cielo despejado no habrán podido ver lo que yo vi. ¿Mala suerte? depende de si mantienes la vista en la nube o abres tu campo de visión y te fiajs en los diamantes y en el doble arcoiris. Prácticamente todo problema tiene su parte positiva. Solo es cuestión de tiempo y mantener los ojos abiertos.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Dejando huella

Cada día caminamos por el mundo con los hombros caídos sabiendo que somos demasiado pequeños para ser importantes. Que nuestra insignificancia en este universo, demasiado alto, ancho y profundo como para poder abarcarlo con el pensamiento, es demasiado palpable como para dejar huella en la arena de una orilla que se llevará tus pasos con las olas. 

Cada día caminamos suspirando por nuestra pequeñez, sin embargo, en el anonimato, somos alguien para alguien. En algún momento de nuestro vagar por este mundo de sombras alguien nos ha visto. Todos iluminamos la oscuridad de otro ser, aunque lo hagamos en la ignorancia. El problema no es que seamos invisibles para el mundo, el problema radica que las personas se callan lo bueno atragantándose con el aire que no sale. 

¿Por qué tenemos tanto miedo en decirle a otros lo importante que son para nuestra vida, el bien que nos han hecho sus palabras, o le hemos dado gracias por el simple hecho de existir? La única caricia que duele es la que no se da. Las palabras mudas se pierden en la nada. ¿Quién te recuerda por lo que no dices? ¿Quién te ama por el amor que no das? El temor a hacer el ridículo ante una demostración de afecto es un mal menor ante los beneficios que puedes alcanzar. Todos somos grandes, pero nos empequeñecemos cuando atamos nuestras manos a la espalda aguantando un abrazo o anudamos nuestra lengua para no pronunciar un "te quiero"

Me gustaría gritar a los cuatro vientos cada nombre que tengo tatuado en el alma. Mi familia, mis amigos... lo sois todo para mí.

No pienses ni un solo segundo que en mi corazón ya no hay lugar para una persona más. Tú no eres pequeño, no lo eres para mí.
No sé quién me lee desde cada uno de los dos continentes que me visitan a diario, pero eso no me impide reconocer que hay un cuerpo emitiendo calor a decenas, o miles de kilómetros de distancia,  con  un corazón cercano al mío.
Gracias a todos aquellos que me habéis hecho saber que estáis ahí, que compartís vivencias y sentimientos, de forma pública o privada. Cada visita que hacéis dejáis huella, porque siento que mi alma plasmada en una fría pantalla se calienta con vuestros alientos leyendo mis pensamientos alrededor del mundo. No sois pequeños. No lo sois para mí. Gracias por estar conmigo. Gracias por compartir mis pensamientos. Me hace sentir menos sola en este inmenso universo.

Siento volveros a poner una fotografía de Antonio Más Morales, va a ser una costumbre para mí. Si podéis visitar su obra hacerlo, merece la pena. Ésta se titula:

poema y fotografía de Antonio Más Morales
Tus huellas
 
Ya nada es igual.
Has cambiado este instante.
Y el siguiente.
Cada mirada,
cada palabra,
cada simple gesto tuyo
cambia el mundo.
Dejan tus pasos
eternas huellas.
Y no lo sabes.


Acabas de leer el pensamiento de hoy, has dejado tu huella. Gracias. Ya nada es igual para mí.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La benjamina

HANNAH. La pequeñita de la casa. O como ella se llama a sí misma NANA.

Tuvimos un grave problema al elegir el nombre de la peque. Lo decidimos en el último momento. Tal vez buscando inspiración. Teníamos la esperanza que fuera un niño, ya que el nombre estaba elegido: Josué. Pero no nos gustaba ningún nombre de niña. A todos los encontrábamos alguna pega. O muy pijo, o muy lolailo, o conocíamos a alguien que nos daba yuyu con el mismo nombre.

Al final nos decidimos por Hannah que es Ana en hebreo.

Me gustan los nombres en hebreo, me da la sensación que están más cerca del original. ¿Y quién fue Hannah... Ana? Pues la madre de Samuel. ¿Una coincidencia? No. Me encanta esa familia.

Ana no podía tener hijos y en aquel entonces era una vergüenza. Los judíos pensaban que la bendición de Dios se contaba en los hijos, y que si no los tenías era porque Dios te castigaba por tu pecado. Las mujeres sin hijos eran causa de burlas e injusticias. Sin embargo Ana no se quedó de brazos cruzados. Fue al templo y oró, lloraba y movía los labios al orar. Tal era su aflicción que el sacerdote pensaba que estaba borracha (1 Samuel 1:14) Ana hizo una promesa a Dios, que si le concedía el hijo se lo dedicaría toda la vida. (1 Samuel 1.11) y después de orar se fue, comió y dejó de estar triste (1 Samuel 1:18) Cuando Samuel fue mayor lo entregó al sacerdote para que le instruyera. Al final cumplió su promesa. ¿Qué madre que solo ha podido tener un solo hijo se desprende de él por cumplir una promesa? Yo no hubiera sido capaz.

¿Cuántas veces no tenemos porque no pedimos o porque pedimos mal? ¿Cuántas veces pedimos y seguimos acongojados por nuestro sufrimiento? ¿Cuántas veces prometemos cosas a Dios a cambio de cosas que jamás llegamos a cumplir? Ana hizo todo lo que estuvo en sus manos, confió y cumplió su parte del trato.

Quisimos dejarle este mensaje a nuestra hija. "pide bien, confía y cumple tus promesas"

jueves, 23 de septiembre de 2010

¡¡Hasta el moño!!

Tal vez os parezca un poco exagerado, pero hoy estoy hasta el moño de casi todo. Hasta el moño de que mi hija mediana me desmantele todos los armarios de la casa. Hasta el moño que mi hijo no me haga caso porque "está acariciando al perro". Hasta el moño que hasta mi hija pequeña no me haga ni caso y que me rebata con su media lengua "mami mamá, caqui caca, patitita..." que a saber lo que me estará diciendo.

Me he escapado un rato al ordenador porque mis bándalos terroristas están tirando las sillas del comedor al suelo. Una jarra de agua por la mesa, dos de tres sin comer... A pesar de todo han recogido las habitaciones tras el saqueo y me ha entrado hipo de los nervios que estoy cogiendo. ¡Estoy que exploto! No me puedo girar para tender una lavadora que ya me la están liando ¿Y todo por qué? PORQUE HOY NO TENÍAN COLEGIO. 

Desde mi ordenador estoy escuchando sillas que caen al suelo y a mi hijo mayor gritar "¡Moira, tírala, tírala!" y a las otras dos riendo mientras golpe tras golpe me perfora el cerebro. Me he escapado para desahogarme un poco, aunque todo esto no lo leeréis hasta cuando ellos ya estén dormidos. Yo ya estaré tranquilita y en la cama. Se me hacen eternas las horas... ya, parecen que han parado de saquear el comedor. Me voy a ver qué mobiliario puedo salvar. No, no os preocupéis, esto no ocurre cada día... si fuera así estaría calva del estrés. Buenas noches. Espero que vuestro día haya sido mejor.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

La niña grande

La mediana de mis hijos se llama MOIRA AGURNE. No me gusta decirle la mediana, porque me da la sensación que ser el mayor tiene su encanto, ser la pequeña también, pero la mediana... ¿Qué tiene de especial ser del medio?
Sin embargo ella nunca está en medio. Siempre está arriba o abajo. Me explico. Cuando busco a mi hija lo tengo que hacer por encima de los armarios, encima de la litera, de las sillas, de las mesas o en suelo porque se ha caído. Si está por en medio la verás pasar como un rallo corriendo de un lado a otro. Tal vez si se queda en el mismo metro cuadrado es porque está bailando. Ella no es "la del medio" ella define cada borde de la casa y de nuestras vidas. Es la pionera de los tres.

Explico todo esto porque la historia del nombre de mi hija no es muy larga, pero tal vez la que signifique más.

El nombre lo escogió mi marido. Fue un pacto. Desde novios sabíamos que a la primera niña que tuviéramos la llamaríamos María Rosa, fue una promesa de Carlos a su madre que falleció antes de conocernos. No somos de los que ponen los nombres de los abuelos a los niños y menos mal, porque mi padre, a cada embarazo, me decía "¿Ángel o Angelita?" y a lo que mi madre decía "¡y una mi****!" en fin... abuelos.
Pero en el dolor de la pérdida mi marido le hizo una promesa a su madre fallecida y las promesas se cumplen. Ella se llamaba María Rosa. Como dije anteriormente cuando expliqué el significado de Samuel, sabéis que le tengo mucho cuidado al nombre de mis hijos. Me guío también por las personas que conozco con el mismo nombre. Llamadlo superstición, pero la verdad es que si conozco a varias malas personas con el mismo nombre lo descarto para mis hijos. Conocí a una María Rosa y la buena mujer sufrió mucho, igual que mi suegra, a la que nunca conocí. Por lo que me daba un poco de reparo marcar a la niña con el nombre del sufrimiento. Llegamos a un acuerdo: buscarle traducción.
Moira significa María en escocés, que por cierto tuvimos que pagar treinta y cinco euros a la embajada del reino unido para que nos lo dejaran poner. Era la primera que llevaba ese nombre (no sé si de España, Cataluña o Barcelona, la verdad es que no tenían constancia del nombre). Agurne significa "rosario" en vasco que aunque no es igual, se parece. Queríamos encontrarle una traducción que no contuviera la "R" de primera letra, ya que mi marido no la pronuncia bien.

Moira Agurne: María Rosario... Aunque su significado, para mí, es "cumple lo que prometes". Pero por favor... llamadla MOIRA.

Eso sí, cuando la llaméis mirad a las alturas o bajo vuestros pies.

martes, 21 de septiembre de 2010

Una gran montaña

Hoy comienza una gran montaña: los niños, el cole, la casa, el libro... no incluyo al marido porque es el único que me proporciona unas aliviantes cuesta abajo.
El fin de semana tuve a mis mejores amigos en casa, que aunque ahora vivimos muy lejos y casi no podemos vernos no por eso nos queremos menos. Me preguntaron acerca de mi libro y sobre cómo lo iba a hacer para que me lo publicaran. Se me nublaron los ojos al pensar en acabar el libro, buscar agencias literarias o editoras, registrar el libro... todo se me hace demasiado cuesta arriba. Llevo un mes sin escribir porque la vuelta al cole de los niños, el dichoso examen que al fin aprobé y otras obligaciones me impedían hacerlo, además me había encontrado un vacío que me bloqueaba la historia. 

Cuando esto me ocurre recuerdo mis años en los que, por verano, hacíamos rutas (trekking). Mi padre era el que nos guiaba, siempre hacía el recorrido dos veces: una vez para saber exactamente dónde habían fuentes, lugares para acampar y calcular las horas de las jornadas de camino. Recuerdo que cuando estábamos extasiados preguntábamos ¿Cuánto falta?  A lo que él siempre respondía "Un cuarto de hora" ya podían quedar diez minutos o tres horas, que para él siempre quedaba un cuarto de hora. Llegué a no escuchar la respuesta a ésa pregunta, me limitaba a dar un paso y después de ése otro, sin pensar en el dolor de las ampollas que me produciría la siguiente hora o el siguiente paso. Me bastaba con concentrarme en superar el dolor del que estaba dando y olvidarlo para afrontar el dolor del próximo. Así paso a paso siempre llegaba a mi destino con mi mochila puesta, mi comida y agua cargada y mi porción de tienda.

La vida a veces cuesta demasiado como para concentrarse en un punto lejano. Yo, al menos, tengo la fuerza justa para pasar el día. De momento me concentro en llevar a los niños al cole, tenerlos felices y sanos, limpiar la casa, cuidar de mi marido y dejar que me cuide e ir escribiendo cada día páginas del libro. Tal vez algún día acabe este capítulo, no me daré ni cuenta cuando ya haya acabado el libro. Después de eso... ya veremos. Lucharé cada batalla paso a paso, sin agobiarme, sin pensar en el estrés que me proporcionará el paso que deba dar mañana. Suficiente tenemos con los problemas de hoy como para tenernos que preocupar por el de mañana. Ya lo dijo Jesús:

"No os preocupéis por el día de mañana, porque mañana ya habrá tiempo de preocuparse. Basta  cada día sus propios problemas." Mateo 6:34

lunes, 20 de septiembre de 2010

Mi primogénito

Mi hijo mayor se llama SAMUEL y le encantan estos dibujos.

Ahora es consciente que se llama Samuel Domínguez García. El año pasado era simplemente Samuel Domíngues y el año anterior Samuel García Tomás. ¿El por qué? Porque él tendría hijos que se llamarían así: "nombre" García Tomás. Y las demás explicaciones solo se pueden resumir en una "porque le daba la gana".

Sin embargo nosotros no le pusimos Samuel porque nos apetecía. El nombre fue escogido entre varios por un motivo. 
Siempre he creído que el nombre y la persona van muy ligados, que, en cierta manera, le acompañará junto a su personalidad durante el resto de su vida. Estábamos dudando entre dos nombres: Josué y Samuel. Ambos grandes personajes de la Biblia y nos gustaba la personalidad de ambos.

Samuel significa "Dios oye" porque Ana, su madre, no podía tener hijos, oró y se lo concedieron. (1 samuel 1:27) Dios oye las oraciones, Dios nos oye. Era un mensaje que quería hacerle llegar a mi hijo durante toda su vida. Dios oye sus oraciones como escuchó las nuestras cuando le pedíamos un hijito. 
 Samuel creció y fue un gran hombre. Siempre escuchó la voz del Dios aunque fuera difícil de creer. "Habla, porque tu siervo oye" (1 samuel 3:10). Espero que mi hijo pueda decir lo mismo cuando tenga plenas facultades para decidir en qué creer y que esté atento a la voz de Dios. 
Samuel fue un hombre que no se detuvo en las apariencias a la hora de elegir un rey para Israel. Miraba a través de los ojos de Dios y eligió a David para gobernar.(1 samuel  16:7) Quisiera que mi hijo no se limitara a ver, sino a sentir. Que los ojos no le impidan ver una belleza mayor: el corazón.

Ésa es la historia del nombre de Samuel. ¿Por qué Samuel y no Josué? porque el primer nombre lo elegía yo y sabía que si había un segundo niño le llamaríamos Josué... cosa que no ha podido ser.

Mi príncipe azul está dedicado a Dios. GRACIAS DIOS POR ESCUCHARNOS.

No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Dios no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Dios mira el corazón.
1 Samuel 16:7

domingo, 19 de septiembre de 2010

Dedo encogido, brazos abiertos

Ayer hice una reflexión sobre aquellos cristianos que se dedican a juzgar, condenar, criticar, apartar y desechar con la boca llena de la palabra de Dios.Y hoy intento satisfacer la petición de aportar una solución. Así veo yo las cosas.

No se me ha ocurrido mejor ilustración que mi propia vida. La experiencia personal puede estar errada en las conclusiones, pero jamás se puede tachar como mentira.
En una de mis publicaciones, invictus, mencioné que la gente no pensaba que yo me podría casar ni tener hijos, sin embargo, no especifiqué el porqué. En mi juventud, en mi iglesia local, rumoreaban que yo era lesbiana o, almenos, eso me ha llegado a los oídos. El porqué todavía sigue siendo un misterio para mí.

Como pensaban que en mi vida había un pecado me señalaban con el dedo índice sin tener en cuenta que otros tres les señalaban a ellos. Me criticaban, me apartaban, me condenaban y me dejaban de lado. Sin embargo, aunque la premisa de mi condición sexual era falsa, ¿qué hubiera pasado si fuera verdad?
¿Quién de nosotros no pecamos en nuestro día a día? El orgullo, el rencor, la mentira, el enojo, palabras malsonantes, no hacer todo el bien que sabemos hacer... todos tenemos una mancha en nuestra camiseta. Todos necesitamos lavarla. Creo firmemente que si crees en Dios y en Jesús eres salvo, independientemente del tipo de mancha que lleves en tu ropa y del pecado con el que luches día tras día.

¿Dónde está eso de "el que esté libre de pecado que lance la primera piedra"? Ahora no lapidamos, pero señalamos con el dedo porque, tal vez, eso nos haga sentir más santos. Pero la santidad no recae en señalar los pecados de los demás, sino en superar los nuestros. 

La base de mi solución es ENCOGER EL DEDO y ABRIR LOS BRAZOS. No intentemos quitar el pecado de la vida del otro, intentemos quitar el nuestro, mientras, por el camino de la vida extendamos nuestros brazos para acoger al que tengamos al lado. Necesitamos amor, no juicio. No estoy diciendo que debamos cerrar los ojos al pecado y ser transigentes. Digo que tengamos los ojos abiertos para que el primer pecado que veamos sea el nuestro. Si tenemos la suerte de superar cada uno de nuestras ofensas a Dios, al acabar de nuestra vida, podremos ayudar a nuestro amigo a superar las suyas. Entonces, al dar el último aliento, veremos que hemos tenido un amigo a lo largo de nuestra existencia, aunque no haya sido perfecto. Tal vez con nuestra compañía  y nuestros brazos abiertos hayamos ayudado, sin pretenderlo, a que la paja del ojo ajeno se haya caído por el camino.


Mi solución es sencilla y difícil a la vez.  
ENCOGE EL DEDO Y ABRE LOS BRAZOS

sábado, 18 de septiembre de 2010

Alejandro Magno



Cuenta la historia que Alejandro Magno visitaba sus escuadrones en la batalla. Aquel día fue a conocer a uno que estaba teniendo problemas. La manzana podrida era un joven altivo e indisciplinado que manchaba todo lo que tocaba. Curiosamente también se llamaba Alejandro.
Todo el escuadrón posaba firme ante los ojos de Alejandro Magno mientras éste caminaba entre las filas escudriñando cada una de sus caras. Al llegar al joven Alejandro se paró en seco y le miró fijamente a los ojos. 

 - Me han dicho que te llamas Alejandro- pronunció con voz severa-. También me han informado de tus acciones- continuó. 
El joven Alejandro se irguió un palmo más, orgulloso de saber que el gran Alejandro Magno había oído hablar de él. 
- O cambias de actitud.... o cambias de nombre- ordenó.

El joven Alejandro menguó el doble de lo que su orgullo le alzó y no pudo levantar la vista del suelo, humillado.

Un clavo se hinca en mi alma ensangrentada al escribir el pensamiento de hoy. Me gustaría no tener que decir estas palabras, pero a veces alguien tiene que dar la voz de alerta. Soy cristiana, eso ya lo sabéis, pero los cristianos hacemos cosas que distan mucho de lo que Jesús, Cristo, nos enseñó. Juzgamos, condenamos, criticamos, apartamos, desechamos... y morimos ignorando el verdadero cristianismo. 
¿Dónde está eso de "no juzguéis, porque con la mesura que juzguéis seréis juzgados" (Mateo 7:2) o "el que esté libre de pecado que lance la primera piedra"? (Juan 8:7) ¿Donde están los seguidores de aquel Jesús que por hacerse amigos de bebedores, prostitutas y ladrones y comía con ellos, compartía su vida con ellos era juzgado, condenado, criticado, apartado y desechado? ¿Qué nos diferencia de aquellos a los que Jesús les dijo "No todos los que dicen Señor, Señor, entrarán en el reino de los cielos"? (Mateo 7:21)

Si Jesús, Cristo, pudiera hablarnos audiblemente, tal vez nos diría lo que Alejandro Magno:

O cambiáis de actitud o cambiáis de nombre (cristianos)

mi solución al problema en respuesta a vuestros comentarios 

viernes, 17 de septiembre de 2010

Quiero ver el mundo con los ojos de un niño

Los niños son extraordinarios, ven la vida de un modo tan simple y lógicamente aplastante que te dejan sin argumentos. Recuerdo un día que tenía la menstruación y no me podía bañar con ellos en la piscina. Moira me preguntó el porqué y yo le respondí "porque tengo la regla". Se quedó pensando y me dijo "pues quítatela y ponte otra".

La mentalidad de los niños es tan simple... a veces les envidio. Los problemas de los adultos no son problemas, siempre tienen una solución aunque los cegatos de los papis no la vean. 

A mis hijos les encanta mirar los catálogos de juguetes. "¿Este es muy caro?" Sí, elige otro. "¿Este cuesta muchos euros? Sí. "pues cuando sea mayor y trabaje me lo compraré". O cuando tienen el día guacharro cuco y no paran de pedir y les dices "¡no pidáis más que no hay dinero!" te responden: "pues cómpramelo para mi cumpleaños" Eso quiere decir que desde el día en que te lo han pedido hasta su cumpleaños has podido ahorrar suficiente dinero. Todo tiene una solución. "No quiero comer más, me lo como para la merienda" que traducido es: si me vas a castigar por no comer... no te sulfures. Me lo comeré,  todo tiene su tiempo.

Tienen soluciones para todo. Estoy meditando seriamente en hacer reuniones con mis hijos para la crisis económica. Seguro que ellos encuentran una solución lógicamente aplastante.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Tocada y hundida

texto y fotografía de Antonio Más
¿QUIÉN LO HARÁ?

¿Quién lo hará?
¿Quién devolverá
el color a las rosas
que mueren de olvido?
¿Quién si no tú?
¿Quién si no yo?
Repara la vasija
que yo busco agua.


No puedo ver a alguien sufrir, mas no me vendo los ojos para ocultar el sufrimiento ajeno. 
Mi alma se parte en dos al recordar el sufrimietno de mi juventud, de una enfermedad que pocos entienden, como es la depresión. No puedo ver a alguien sufrir sin sentir la necesidad apremiante de tenderle una mano. 

Sé lo que es tener el corazón roto como una vasija seca y golpeada. Sé lo que es tener el alma deshidratada y deslucida de su color original. Sé lo que es sentirse sola, pequeña, incomprendida y acusada de hacerle la vida infeliz a los que me rodeaban por cada lágrima que vertía en la soledad de mi habitación.
Sé lo que es caminar y no avanzar. Luchar por salir del lodazal y hundirse más los pies en una trampa mortal. 

Mis ojos estaban abiertos, solo que apenas podían ver el palmo de aire que había entre mi nariz y la pared de la fosa en la que estaba metida. La depresión tiene muchas causas, pero de todas se sale. Hay una esperanza para los desesperanzados. Podemos estar solos, pero no lo estaremos por mucho tiempo. Las personas necesitamos personas y aquí estoy para vosotros. 

No puedo ver sufrir a nadie, necesito ir a buscar agua... tú repara la vasija. Juntos podremos lograrlo.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Dale al enter


Hoy he tenido un examen que no me he podido preparar como a mí me gustaría. A veces las circunstancias son más imperantes que nuestros planes y debemos hacer frente a la vida tal y como nos viene.

No encontraba por ninguna Web cómo se llegaba a donde tenía que presentarme para hacer la prueba. Cuando al fin lo hallé me han mandado al otro extremo del pueblo. Menos mal que salí de casa casi una hora antes para no llegar tarde. Al final llegué, después de preguntar a una buena mujer que se equivocó en las indicaciones, y no fue tarea fácil encontrar la secretaría. Respiré hondo al leer el letrero "Secretaría" pero se me encogió el estómago cuando oí una voz a mis espaldas que me decía "No hay nadie, cierran a las tres". El buen hombre tuvo que hacer varias llamadas hasta encontrar a alguien que supiera algo del tema y un segundo hombre me llevó a la sala de ordenadores donde, supuestamente, me esperaba el profesor. El profesor no apareció hasta cinco minutos pasados el horario donde ya tendría que haberme conectado a hacer la prueba. El primer ordenador tenía el teclado estropeado. El segundo ordenador no visualizaba la página. El supervisor no sabía dónde podía ver las instrucciones de la prueba y me registré para comenzar, a ciegas. En el tercer ordenador pude entrar y ¡milagro! vi las instrucciones. Las leí rápido, porque el tiempo se me agotaba, e hice el examen. Un horror, aunque he aprobado.

Tal vez alguno penséis "no ha parado de tener problemas". Sin embargo, mientras yo estaba sufriendo por un examen, un amigo mío estaba enterrando a su madre.
 Hay tantas circunstancias que nos superan en esta costosa vida que a veces no sabemos de dónde vamos a sacar las fuerzas. Dios nos da ese empujón que necesitamos. Creo firmemente que utiliza a personas para ese cometido. Los amigos están para apoyarse, la familia también. Por fortuna no estoy sola y los que me rodean siempre me echan un cable, intento hacer lo mismo por ellos. Ojalá hubiera podido ayudar a mi amigo ayer... pero hay circunstancias que lo único que puedes hacer es dar tu cariño y esperar.

Para esos días en los que te levantas con el pie izquierdo, en el que los problemas te superan quiero que recuerdes a estos caracoles cibernautas. Desean darle al ENTER, aunque es algo imposible para uno... juntos lo conseguirán. DALE AL ENTER EN TU VIDA y si no puedes tú solo... pide ayuda. JUNTOS PODEMOS. Yo no estaba sola, mi amigo tampoco, mis problemas se han acabado, a él le toca aprender a vivir con la pérdida. Pero los amigos intentaremos estar ahí para que pueda darle al enter. 

Ante los problemas dale al enter. ¡PODEMOS!

foto y texto de Antonio Más

 Dale al Enter

 Hay que decirlo bien fuerte.
Nosotrospodemos.
Repetirlo.
Nosotrospodemos.
Una y mil veces.
Nosotrospodemos.
Dale al Enter.
Y verás que
nosotrospodemos.




Nota: podéis comentar lo que queráis, me gustaría saber de vuestras opiniones y de vuestras vivencias. Este blog no es para que yo escupa cada día una paranoia. Enriqueced el blog con vuestras vidas. Un saludo y hasta mañana.

martes, 14 de septiembre de 2010

sombrilla naranja


Recuerdo cuando era pequeña y mis padres nos llevaban a la playa en verano. Me encantaba esa playa. Por mucho que caminaras y te alejaras de la orilla no te hundías.
Solo había un problema: era miope. Pero no de un miope de esos que ven algo borrosillo, sino de los que solo veían borrones en la cara cuando te cruzabas conmigo. Necesitaba mis gafas, eran una ampliación de mi cara. 

Recuerdo exactamente cómo era la sombrilla que llevábamos a la playa a pesar de no haberla visto en casi quince años. Me la tuve que memorizar. Era mi referencia. ¿Quién no ha ido a la playa y a pesar de no moverse del sitio ha aparecido veinte metros más a la derecha o a la izquierda? Eso me pasaba mucho y siempre acababa perdida en la playa. No hubiera sido un problema si hubiese tenido mis gafas puestas, lo cual era imposible. Temblaba cuando mis padres llevaban otro tipo de sombrilla más normal, porque aquella era especial. Era horrible. 

  Medía medio metro más que las demás sombrillas, por lo que era visible desde cualquier lugar de la playa. Su color naranja, con un estampado de los setenta, le hacía inconfundible. Más o menos como en la foto. Ésa era mi sombrilla. Ahí estaban mis padres y mi lugar de socorro.
Tengo buenos recuerdos de esa sombrilla. Me ahorró muchos disgustos y muchas horas de caminar por la orilla, perdida, hasta que alguna cara borrosa me reconociera.

Los que no llevan gafas no se dan cuenta de lo esencial que es poder ver bien, pero ese es otro tema.
Hace años me operé de la vista y veo perfectamente, pero esa sombrilla permanece en mi recuerdo en un pedestal. A pesar de tener los ojos perfectamente, a veces pierdo de vista mi referencia en la vida. Los quehaceres del día a día, las preocupaciones, las ganas de vivirlo todo y ahora... la vida es un estallido de vivencias, buenas y malas, y te las ofrece en apenas veinticuatro horas, por lo que cuando llega la noche me doy cuenta que me he perdido y estoy a veinte metros a la derecha de mi toalla. Mi sombrilla naranja , en esta vida, es Dios. Él es el que me hace volver cada día a mi refugio. Él es mi referencia. y mi socorro. Puede que no te resulte atractiva mi referencia en la vida, como tampoco lo era mi sombrilla naranja, pero la verdad es que me mantiene en el rumbo correcto aun cuando mis ojos pierden el norte.

¿Cuál es tu sombrilla naranja?

lunes, 13 de septiembre de 2010

Coincidir

fotografía de Antonio Más Morales
¿Qué probabilidades hay que entre todos los planetas de este vasto universo me haya tocado éste. Que de entre todos los milenios y siglos haya nacido en el mismo que tú? ¿Cómo puede ser que de entre los miles de millones de personas que hay en este mundo nos hayamos podido encontrar? 
 

Cuando me casé mi hermana me dedicó esta hermosa poesía. Ahora la quiero compartir con vosotros.



COINCIDIR

Soy vecino de este mundo por un rato
y hoy coincide que también tú estás aquí
coincidencias tan extrañas de la vida
tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio...
y coincidir

Si navego con la mente el universo
o si quiero a mis ancestros retornar
agobiado me detengo y no imagino
tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio...
y coincidir

Si en la noche me entretengo en las estrellas
y capturo la que empieza a florecer
la sostengo entre las manos...mas me alarma
tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio...
y coincidir

Si la vida se sostiene por instantes
y un instante es el momento de existir
si tu vida es otro instante... no comprendo
tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio...
y coincidir


autor: Alberto Escobar

Gracias a todos por seguir este blog. Gracias a los que me leéis desde USA, Canadá, Argentina, Brasil, Reino Unido, Francia, Dinamarca y España. Espero que podamos ir ampliando los países y experiencias juntos.

Es un milagro estar conectados. 
Es un gran privilegio coincidir con vosotros.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Los padres no sabemos dividir

Hoy, en la oscuridad de la noche, he perdido el sueño. 
A mi pequeña princesa le dolía el cuerpo o el alma. 
En la inconmensurable noche abrí los ojos
y mi sueño huyó para consolarla.

Dámaris García 12/09/2010


Los padres hacemos sacrificios indescriptibles por los hijos. Nos pasamos noches en vela vigilando esa respiración que parece surgir con dificultad, nos pasamos el día con la mente puesta en el suyo y en sus  problemas. Nos comemos la tostada quemada, el huevo partido, la galleta rota y nos bebemos su agua cuando sacamos el zumo.
Nos tragamos el orgullo, nos comemos la cabeza, nos inunda el remordimiento cuando le provocas una sola lágrima, aunque sea por su bien. Les amamos con locura, tal vez sea por eso que nos vuelvan locos. Nos reímos de sus trastadas, en silencio, mientras ponemos cara seria y le disciplinamos con una sonrisa en el alma. Vivimos para ellos, soñamos con ellos y olvidamos lo que significa la palabra egoísmo. Todo por ellos.

Olvidamos tantas cosas... los malos momentos, el dolor del parto, las piernas cansadas, el alma rota cuando pronuncian "ya no te quiero", tus llantos de agotamiento cuando la casa se queda en silencio, tras acostarlos. Olvidamos el orgullo, el egoísmo, el rencor, incluso, a veces, hasta nos olvidamos de nosotros mismos.

Hoy he descubierto a un gran autor fotógrafo y poeta. Ahí os dejo su obra:
fotografía y poema de Antonio Más Morales

Mis padres ya no saben dividir  
 Estamos felices
mi hermano y yo.
Esta noche hay un festín
de doce piezas para cuatro.
Pero mis padres
ya no saben dividir.
Será la edad.
O el amor.

sábado, 11 de septiembre de 2010

No soy el Mesías

Vale... lo sé... éste no es el Mesías... es Messi, el crack del Barça. Es que he estado buscando alguna ilustración de Jesús, el Mesías, y ninguna me ha acabado de gustar, todas están tan... occidentalizadas... todos se olvidan que Jesús era feo y distaba mucho de ese Jesús atractivo, blanquito de piel y con los ojos azules. En fin. Que me he decidido por Messi. ¿No dicen que Maradonna es el dios del fútbol y Messi el mesías? pues eso... ¡¡¡Força Barça!!! Ay no, que me pierdo.

Mi pensamiento de hoy no es acerca del fútbol, sino del servicio.

Cuando tenía veinte años no sabía decir que NO. Así que me comprometía a ayudar a todo el que me lo pidiera. En mi iglesia local hacía escuela dominical con los niños, dirigía la alabanza al piano, me metí en un grupo de teatro e incluso era uno de los líderes de jóvenes con gente apenas dos años menores que yo. Era la responsable del área artística... ya hablaré otro día sobre esa experiencia.
También dirigía el esplai de las tardes. Era un espacio donde los niños del barrio sin recursos venían a jugar y a escuchar historias de la Biblia... hasta que se prohibió por ley y solo cuidábamos de los niños educándolos en valores. Era un imán para las personas que tenían problemas, he sido el pañuelo de mucha gente. Me gustaba. Me hacía sentir útil.

El pero vino después. Caí en una depresión, entre otras cosas, por la presión que acarreaban mis espaldas. Dámaris siempre estaba disponible para sacar las castañas del fuego a la gente y, por lo tanto, la gente acudía a mí... hasta que estallé.

No me gustan las personas egoístas, creo firmemente que no aportan nada a esta sociedad, porque todo se lo quedan ellas. Por su culpa las personas con actitud de servicio se queman. Trabajan y trabajan forzando máquinas hasta que los engranajes se desgastan y dejan de funcionar. Luego la reparación es costosa y nunca quedan igual. Conozco a gente igual de entregada por los demás, pero siempre les doy el mismo consejo: "cuídate" "no te olvides de tí, porque si no cuidas de ti mismo los demás no lo harán". Desgraciadamente así era en mi caso... y en la de muchos. La gente utiliza a la gente para su propio provecho y luego las desecha cuando ya no son útiles. Estoy en contra de exprimir a los que sirven como si fueran una naranja y ver cómo se pasan sus vidas intentando reponerse de sus heridas.

No estoy diciendo en ningún momento que hay que ser más egoístas, como ya sabéis, odio ese defecto. Por el contrario, hay que saber distinguir entre el bien y un bien mayor.
Un gran hombre me dio el mejor consejo de mi vida:
"¿Sabes que tú no eres Dios?" me dijo en una ocasión. A lo que afirmé con los ojos desorbitados por mi sorpresa. "Tú no eres el Mesías" Sentenció. "Incluso el apóstol Juan lo dijo en una ocasión (Ev. Juan 1:20). Tú no vas a salvar al mundo. No tienes las fuerzas sobrehumanas para hacerlo. La gente no puede pretender que salves al mundo. Tienes que aprender a decir "Yo no soy el Mesías"., que hay cosas que te superan y que debes aprender a no sentirte culpable por no poderlas solucionar. Eres humana. No eres el Mesías"

A raíz de ese momento tuve que plantearme qué batallas podía luchar y qué batallas debía abandonar en manos de otros. De esta manera, con unas espaldas menos cargadas, se pueden ayudar a más personas. Porque las máquinas siguen en funcionamiento a pesar de haber trascurrido muchos años.

No. No soy el Mesías, os lo aviso. Si algún día dejo de escribir es porque necesito un descanso de mis tres hijos y estoy durmiendo. Nadie somos el Mesías... por lo que CUIDAROS. Aunque podamos ayudar a mucha gente no podremos salvar a la humanidad. No os sintáis culpables. Yo todavía estoy en el proceso de mentalizarme.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Cuestión de perspectiva

Nadie está contento con lo que tiene, es una realidad muy triste. 

Cuando tenemos trabajo deseamos un descanso, cuando descansamos nos quejamos por la inactividad. Siempre queremos un trabajo mejor pagado, una casa más grande o un coche más potente. Cuando estamos solteros soñamos con la persona amada y cuando la conseguimos añoramos la independencia que teníamos antes. ¿Por qué no podemos disfrutar de la vida?

Reconozco que a mí me ha costado mucho aprender la lección. Cuando trabajaba me quejaba por el estress de la vida laboral y familiar. Cuando dejé de trabajar me lamentaba porque económicamente íbamos más apretados. Desde pequeña siempre he querido ser mayor y siempre he tenido la vista puesta en el futuro. Ahora me doy cuenta de que esa actitud ha servido solo para no ser feliz. Todas las circunstancias tienen su parte buena y su parte mala. Nunca viviremos en la perfección y tropezamos con una gran piedra cuando comparamos nuestra situación con otros.
Siempre habrá alguien que tenga una casa mejor, un coche mejor, una familia, aparentemente, más ideal que la tuya. Lo que no vemos es que esa persona tampoco es feliz, porque, a su vez, verá que hay otro que posea mejores cosas que él.

¿Sabíais que este año iba a ir a la universidad? y al final no se ha podido por motivos económicos. Al mismo tiempo no me han concedido las becas de comedor de mis hijos, por lo que no me puedo permitir, ni siquisera, aceptar un trabajo, porque todo el sueldo se me va en comedores y guarderías. Sin embargo, pienso que aunque mi casa esté un poco destartalada , que es una peazo de casa, y mi coche se caiga a trozos, que todavía funciona como por arte de magia, aunque no nos podamos permitir muchos lujos como ir al cine o al mc Donalds, que sí que voy, pero solo por los cumpleaños... sé que voy a poder disfrutar de mis hijos todos los días. Que aunque me gustaría tener más cosas, tengo todo lo que necesito. De esta manera podré gozar de un año más junto a mis pequeños. 
¿Acaso no es eso una tremenda bendición? Dejemos de contar la felicidad en euros y contabilicémosla en besos y abrazos.

Ahí va otra de mis frases lapidarias:

 DEJÉ DE QUEJARME POR NO TENER ZAPATOS CUANDO VI A ALGUIEN QUE NO TENÍA PIES.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Calcetines de colores


Ya llegó septiembre y, con las bajadas de temperaturas, la vuelta al cole, el trabajo, las chaquetas finitas para la primera hora de la mañana, las bambas y los calcetines.
Yo tengo la piel muy sensible y me cuesta adaptarme a los calzados de temporada. Cuando llega el verano me cuesta como una o dos semanas hacerme a las sandalias y a sus rozaduras. Ahora, con el fresco, me resulta extraño tener los pies enfundados y aprisionados en mis zapatos y calcetines. Por cierto, me gustan los calcetines de colores, solo tengo calcetines negros para cuando mis calcetines rojos o verdes dan el cante y necesito dar una mejor impresión. Escojo el color dependiendo de mi estado de ánimo o de la ropa que llevo. Como no tengo calcetines amarillos, a juego con la camiseta que llevo hoy, me he enfundado unos negros, que por cierto, me están cociendo los pies, pero sé mis pinreles necesitan un período de adaptación.

Ojalá hubiera un período de adaptación para los padres en la semana de la vuelta al cole de los niños. P3 tiene un horario para adaptarse a las nuevas rutinas, los niños de guardería también, incluso mis pies tienen un período de adaptación en el que pueden elegir qué calzado ponerse hasta acostumbrarse a la nueva situación. Sin embargo, los padres no tenemos ese espacio donde nos podamos amoldar a las diferentes circunstancias. Tenemos que dar el cien por cien en todas las áreas de nuestra vida en todo momento, no importa cuántos cambios hayan o cuántas dificultades nos acarreen tres horarios distintos en el colegio de los niños y miles de de responsabilidades a encajar en nuestra apretada agenda. Profesores, médicos, jefes, tu madre que se escandaliza porque tienes una pila de platos por fregar cuando ni siquiera has tenido tiempo de dormir decentemente por la noche, te exigen que des más de lo que tu cuerpo aguanta.

Por eso creo firmemente que los padres deberíamos tener un tiempo en el que se nos permita parar y adecuarnos a las nuevas circunstancias. Lo malo es que si nosotros aflojamos el ritmo... la vida se nos come por los pies, por los mismos que se cuecen, en septiembre, tras unos calcetines de colores.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

El pescador

Soy consciente del daño que hacen los libros y las películas románticas a la mente femenina, pero ¿a qué mujer no le gusta deleitarse con los "peazo tíos" que salen en ellas?

Sin embargo, hay que saber diferenciar entre ficción y realidad. No existe el hombre perfecto, como tampoco existe la mujer perfecta. Y muchas veces esa "perfección" que buscamos la tenemos delante de nosotros y ni siquiera nos damos cuenta.

Hace años me contaron una historia, aunque con otra moraleja. Dejadme que os la cuente.

Un día, un hombre de negocios fue a visitar una isla paradisíaca y en ella conoció a un humilde pescador. Cada día se levantaba tarde, iba al puerto y se pasaba el día remendando sus redes artesanales y acicalando el destartalado bote que utilizaba para ir a pescar. Cuando al hombre le apetecía salía a la mar a pescar un puñado de peces para comérselos con su mujer. Siempre volvía con pesca. El hombre de negocios, con su mentalidad de la ganancia, un día le preguntó: "Buen hombre ¿ a usted no le gustaría pescar más horas para obtener más pesca y con los beneficios comprar aparejos más modernos para conseguir más pesca? de esa manera podría obtener más beneficio y comprarse un buen barco. Con los años podría ser usted rico y tendría la mayor flota de pesca de la región". A lo que el pescador le contestó. "¿Para qué?" El hombre de negocios no se esperaba la pregunta del humilde hombre, pero él tenía la respuesta indicada. "Un día, cuando usted sea viejo podrá jubilarse y retirarse a un isla paradisíaca con su bote y pescar lo que quiera y cuando quiera a su propio ritmo" El pescador se quedó mirando al hombre de negocios con una amplia sonrisa y se llevó sus pescaditos del día para cocinarlos junto a su mujer.

Muchas veces nos esforzamos por conseguir cosas que ya tenemos. Pensamos "este chico es genial, pero no es perfecto" entonces nos acicalamos, adelgazamos con régimenes imposibles para estar más divina. Algunas se hacen retoques de estética para estar igual que la modelo de bikinis de la tele... solo para conseguir a un tío igual de divino. Nos esforzamos demasiado para coseguir una meta: ser amadas. ¿En serio merece la pena tanto esfuerzo? ¿Qué diferencia hay entre el chico bueno y el tío bueno de las películas? En el caso más optimista lograríamos lo mismo que con el hombre bueno: ser amadas, solo que con un mejor chasis. Tal vez a algunas y a algunos nos deberían tapar los ojos, ya que ese es nuestro problema, juzgamos por la vista. Muchas veces tenemos delante lo que siempre habíamos soñado, solo que el bote está destartalado, las redes son rudimentarias y dan el alimento justo para el día. ¿Qué es lo que realmente buscamos? ¿Amor o presumir? Si es lo primero no te esfuerces demasiado por obtener una imagen que este mundo materialista y superficial nos intenta inculcar. Tal vez lo que busques ya lo tengas, solo que no luzca como en las pantallas de cine.

¡AUPA LOS HOMBRES BUENOS!

martes, 7 de septiembre de 2010

El elefante, la estaca y mi vecino italiano

¿Qué tienen en común un elefante, una estaca y mi vecino italiano? Paciencia. No, paciencia no, me refiero a que tengáis paciencia.

Ayer leí un e-mail de una de mis mejores amigas en el que me comentaba su opinión sobre lo que escribí el pasado día 5 de septiembre y cómo ha tenido que superar todas las dificultades para poder seguir adelante. Afortunadamente, es una mujer fuerte y no se tragó las mentiras que intentaban hacerle creer.
Muchas veces la fortaleza de alguien asusta y por eso intentan empequeñecerla con mentiras como "eres inútil" "no vas a poder hacerlo" o "nadie te va a querer".
Sin embargo, gracias a Dios hay personas con un fuerte carácter y luchan por seguir adelante a pesar de todo.

Ese mail me hizo pensar en una historia que escribió Paulo Coelho en "Maktub"
¿Pero qué tiene que ver todo esto con un elefante, una estaca y mi vecino italiano? PERO QUÉ IMPACIENTES SOIS. Ahora lo explico.

Pocas personas saben que tengo un vecino y que es italiano, vale, vosotros ahora sí. Tiene un aire al conde Lequio y sabe que tiene fama de mafiosillo entre los vecinos. Lo más peculiar de mi vecino es que es domador de elefantes en un circo. La historia de Paulo Cohelo también va de elefantes y me gustaría preguntar a mi vecino italiano domador de elefantes si esa historia es cierta. Ahí va:

"Un domador de circo consigue mantener a un elefante aprisionado porque usa un truco muy simple: cuando el animal aún es una cría, amarra una de sus patas a un tronco muy gordo. Por más que lo intente, el pequeño elefante no consigue soltarse. Poco a poco, se va acostumbrando a la idea de que el tronco es más poderoso que él. Al hacerse adulto, y dueño de una fuerza descomunal. basta con rodear con una cuerda la pata del elefante a una estaca, ya que no intentará soltarse, porque recuerda que ya lo intentó muchas veces y no lo consiguió. Al igual que los elefantes, nuestros pies también están amarrados a algo pequeño; pero, como desde niños, nos acostumbramos al poder de ese tronco, no osamos hacer nada. Sin saber que basta un simple gesto de coraje para descubrir toda nuestra libertad."

En efecto, muchas personas están paralizadas pensando que es inútil intentar algo porque desde pequeños les han lavado el cerebro con frases como "no lo conseguirás" "eres inútil" "deja que lo hagan otros", sin embargo no es más que una simple y débil estaca.

Podéis, lo conseguiréis si tan solo reunís las fuerzas para mover el pie y arrancar la endeble estaca del suelo.
Tenéis la fuerza necesaria para liberaros y luchar por vuestros sueños.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Inteligencia "colorá"





¿Habéis escuchado alguna vez esa frase "eres más listo que los ratones coloraos?




Jamás supe el porqué de su significado hasta el día de hoy y me lo ha enseñado un roedor demasiado listo.
Desde hace un par de semanas nos dimos cuenta que teníamos un ratón en casa y pusimos de esas trampas que se ven en los dibujos animados en los que pones un trozo de comida y una especie de pinza metálica le engancha el cuello. Pues bien, mi ratoncito se zampó la comida sin ni siquiera sufrir rasguño alguno.
No nos dejó más remedio que comprar una especie de pega muy cruel para el roedor, pero que lo atraparía eficazmente. No nos podíamos permitir el lujo de probar mata ratas menos dolorosos para el animal, pero menos efectivos, ya que rondaba por la comida que se comen mis tres hijos. Entre la salud de mis hijos y el dolor de un animalito... tuve clara la elección.
Pusimos un cartón con dicha pega y trozos de comida en el interior de la zona pringosa. Al día siguiente había caído. Cuál fue mi sorpresa que al encender la luz de la cocina vi a otro minúsculo ratón huyendo del lugar del crimen donde su amigo todavía seguía retorciéndose en el cartón intentando huir de una muerte más que segura.

Hemos probado de ponerle plástico con la pega, cambiar de tipo de comida en la trampa... pero el nuevo ratoncito jamás cae, porque sabe que no le espera un banquete fácil, sino que le acecha la muerte tras esa escena familiar. Hoy le he vuelto a ver y nos hemos mirado varios segundos, desafiándonos.

Me gustaría que las personas tuviéramos esa inteligencia roedora. ¿Quién no ha caído en los errores del prójimo pensando "a mí esto no me va a pasar"? Pero lo cierto, y por desgracia, es que siempre pasa. La historia siempre se repite. ¿Por qué no somos capaces de aprender de los errores del prójimo? ¿No nos ahorraría eso mucho sufrimiento inútil?
Las personas somos orgullosas. Yo también he caído en ese error. Alguno podríais decirme: el ratón es listo, no se le puede otorgar el grado de inteligencia. A lo que yo replicaría: "Ser listo es aprender de tus propios errores, pero ser inteligente es aprender de los errores de los demás"

Hoy me gustaría dejaros con ese pensamiento. Deberíamos aspirar a una inteligencia colorá, tal vez las cosas nos fueran mejor en la vida.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Invictus

Me encanta el cine. Es una de mis grandes aficiones. Hoy he visto la película que lleva por nombre el poema de  William Ernest Henley: Invictus.

Jamás podré compararme con Mandela y con las profundas y terribles tribulaciones que tuvo que padecer por luchar por un sueño.

Sin embargo he padecido lo mío. Aún recuerdo lo que aquellas personas, que no fueron pocas, me dijeron cuando me casé: "quién iba a pensar que alguien te iba a aguantar" "siempre creí que te quedarías para vestir santos"...
Seguidamente me harté de llorar por la gente que me decía, aún con mi recién nacido acunándolo entre mis brazos,: "quién iba a pensar que tú algún día serías madre... claro, que en el fondo eres una mujer..."
Recuerdo aquellas palabras de mi traumatólogo cuando me afirmó: "si no dejas de entrenar para INEF te quedarás en silla de ruedas a los cincuenta años" o aquel otro que entre gritos aseguraba "si no te operamos el tobillo te quedarás coja, niña"
La lista de críticas destructivas han superado las constructivas, o al menos, mi cerebro ha retenido más las que deseban hundirme. He luchado contracorriente en un ambiente hostil y terco, por eso me han asestado miles de golpes, que si bien hubiera preferido que fueran físicos, ya que éstos curan rápido, y miles aceptaría de nuevo por seguir defendiendo la dignidad y el poder de decisión de la mujer fuerte .

Puedo añadir que Dios me ha enseñado que no nos da una prueba que no podamos superar. Y miradme, aquí estoy, siendo amada, con hijos y caminando, aunque apartada del mundo del deporte. ¿Qué más se puede pedir?
Tengo todo lo que necesito, aunque no todo lo que soñé. Pero todavía me queda mucho amor por dar, muchas palabras que verter en tinta y muchas historias que contar, porque aún me queda mucho que no han conseguido arrebatarme: mi alma rebelde y luchadora.
 Tal vez poca gente crea firmemente que pueda acabar mi libro y que me lo publiquen algún día. Por el momento llevo doscientas páginas escritas, unas cuatrocientas de un libro. Lo lograré.
Sé que puedo. Sé que tardé mucho en conseguir el amor verdadero, pero lo hice y no creo que muchos puedan afirmar lo mismo. Sé, con la misma seguridad aférrima, que lograré también este sueño, aunque lo vea a través de unos ojos estigmatizados por el tiempo. Cuando llegue ese momento recitaré con mi rostro poblado de arrugas el mismo poema que recordaba Mandela cuando necesitaba fuerzas: Invictus.

En la noche que me envuelve,
negra como un pozo insondable,
doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancias
no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar,
si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.
No obstante, la amenaza de los años 
me halla, y me hallará, sin temor.
Ya no importa cuán recto haya seguido el camino
ni cuántos castigos lleve a la espalda,
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.



El original reza así:


Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be,
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance,
I have winced but not cried aloud.
Under the bludgeonings of chance,
My head is bloodied but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears,
Looms but the horror of the shade.
And yet the menace of the years,
Finds, and shall find me, unafraid

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate,
I am the captain of my soul.



Aún cuando he sido más debil que el poeta y si bien he sangrado y me he postrado, he llorado y suplicado... nadie volverá a hacerme sentir pequeña. Porque Dios ha sido mi escudo y mi protector. Porque Dios me ha levantado cuando he aprendido lo que necesitaba de dichas circunstancias.
Todo me ha servido para aprender miles de cosas, la primera es que jamás dejaré que me arrebaten mi dignidad. No dejaré que me pisoteen lo que más quiero: Dios, mi familia y mis sueños. Dios me creó y soy suya, pero me dio la libertad de ser la dueña de mis decisiones. Por lo que repito:

...
doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable
...
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Recuerdos

Hoy he estado alargando el dobladillo de los pantalones de mi hijo mayor. Crecen tan rápido... Parece que fue ayer que era yo la que me sentaba al lado de mi madre mirando cómo remendaba mi ropa.

¿Cómo puede ser que en un solo suspiro hayan pasado tantos años? Amistades perdidas, verdaderos amigos ganados, amores imposibles y dolorosos desamores, intensas pasiones y noches eternas mirando las estrellas imaginando a la persona amada...
Cuando eres joven te comes el mundo y el mundo te come con la intensidad de sus emociones.

Me hubiera gustado encontrar mi antigua libreta de poemas y textos libres que escribía mientras el profesor de matemásticas intentaba enseñarnos las matrices y las integrales. Recuerdo aquel compañero de melancólicas horas leyéndonos nuestros respectivos poemas. Sin embargo he encontrado un poema más tardío, de cuando tenía veinte años. Aquel primer amor correspondido. Con ese poema escrito desde el alma ,y no la técnica, os dejo. Espero que os guste:


En la oscuridad de la noche
vino a visitarme morfeo
con sus inciertas quimeras
de amor, amistad y deseo.

En la confusión del letargo
claramente tuve un sueño.
Utopía irrealizable,
lejano astro del firmamento.

En la totalidad de la nada,
allí arriba en el cielo
vi el hermoso fulgor
de dos resplandecientes luceros.

Y como los sueños son sueños
logré rozarlos con mis dedos.
¡Poseía tan grande tesoro!
¡Un milagro del cielo!

Pero al despertar el alba
la luz llegó y huyó el sueño,
mas cesó mi llanto al recordar
que tus ojos ya los tengo.


14-sept- 2000

jueves, 2 de septiembre de 2010

Aceptar las limitaciones

Hoy ha sido un día de esos. Sí, exacto, uno de esos en los que los niños están torcidos y se te tuerce el día. No te da tiempo de hacer ni la mitad de cosas que tenías planeadas porque te pasas las horas corriendo detrás de ellos para restaurar los destrozos provocados por un vendaval llamado "niños ociosos".
La casa patas arriba, los platos por fregar, la lavadora por tender, los apuntes del curso sin abrir y solo una página de la novela escrita. Incluso nos hemos vuelto sin comprar porque a los monos rubiales les ha dado por tirarse por los suelos y jugar a pillar en medio del centro comercial. 

Hoy me voy a la cama con una cierta frustración, porque me da la sensación que no he hecho nada. Que el día debería haber tenido más horas. Sin embargo, Dios es sabio y sabe cuántas horas aguanta el cuerpo humano. El mío está destrozado y mi mente necesita descansar. Son las doce y cuarto de la madrugada y todavía tengo a una princesita llorando porque ella también desea que el día sea más largo para poder jugar más horas. Estoy segura que si los minutos se extedieran más ellos los llenarían con su inagotable energía.
Por lo que doy gracias a Dios por obligar al sol ocultarse y dejar paso a la luna  y  su descanso.
Mi cabeza no da más de sí, me gustaría haber podido escribir más, pero a veces debo recordarme que no soy una super mujer con super poderes, que el día tiene unas horas limitadas y que suficiente hago con  los recursos que me han dado.

Exigirse demasiado tampoco es bueno. Debo recordar que ser mamá, esposa y soñadora es como una marathón: una carrera de largo alcance. No puedo pretender dejarme las entrañas en un solo día porque entonces no tendré nada que ofrecer mañana.
No, hoy no he podido dar más de sí y aunque me gustaría tener fuerzas inagotables no las tengo, pero ¿quién sí?

Podría irme a la cama con el pensamiento "me gustaría haber hecho más" sin embargo quiero pensar "a quien hace todo lo que puede no se le debe exigir más" por eso doy gracias por poder disfrutar de mi suave almohada y reponer fuerzas. Mañana tendré más horas, mañana será otro día. 
Hoy acepto mis limitaciones.

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